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Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) se definen como empresas independientes pequeñas o medianas en cuanto a volumen de ingresos, valor del patrimonio y número de trabajadores. Este número varía dependiendo de los países, siendo la media más alta la de 250 empleados, en la Unión Europea. Sin embargo, algunos países fijan el límite en 200 empleados, mientras que los Estados Unidos lo fija en 500. Las pequeñas empresas son generalmente las que tienen menos de 50 empleados, mientras que las microempresas tienen como máximo diez o, en algunos casos, cinco trabajadores. Los activos financieros también pueden utilizarse para definir a las PYMES; en la Unión Europea, las PYMES deben tener un volumen de negocios anual de 40 millones de euros o menos y/o una valoración de balance que no sea superior a los 27 millones de euros.

Los cerca 400 millones de PYMES son el pilar fundamental de las economías de todo el mundo. Son la principal fuente de creación de empleo a nivel mundial, ya que representan más del 95% de las empresas y el 60%-70% del empleo. Las PYMES generan una gran parte de los nuevos puestos de trabajo en las economías de la OCDE, y aún más en la UE, donde representan aproximadamente el 99% de todas las empresas, crean alrededor del 85% de los nuevos puestos de trabajo y proporcionan dos tercios del empleo total del sector privado. De manera similar, en el Sur Global, el crecimiento del empleo general está generalmente relacionado con el desarrollo de las PYMES. Consideradas claves para asegurar el crecimiento económico, la innovación, la creación de empleo y la integración social, gracias, entre otras cosas, a sus estrechas relaciones con los empleados, la comunidad local y los socios comerciales, por ejemplo, también forman parte integrante de las cadenas de suministro mundiales, tanto en calidad de compradores como de proveedores.

Al mismo tiempo, las PYMES tienen puntos fuertes y débiles específicos que pueden requerir respuestas especiales. A medida que las nuevas tecnologías y la globalización reducen la importancia de las economías de escala en muchas actividades, aumenta la posible contribución de las empresas más pequeñas, muchas de las cuales están a la vanguardia de las soluciones innovadoras de interés para los derechos humanos. Sin embargo, muchos de los problemas tradicionales a los que se enfrentan las PYMES -falta de financiación, dificultades para explotar la tecnología, capacidades de gestión limitadas, baja productividad, cargas reglamentarias- se agudizan en un entorno globalizado e impulsado por la tecnología.

El principio rector 14 de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (UNGP) establece lo siguiente:

«La responsabilidad de las empresas comerciales de respetar los derechos humanos se aplica a todas las empresas, independientemente de su tamaño, sector, contexto operacional, propiedad y estructura. No obstante, la escala y la complejidad de los medios a través de los cuales las empresas cumplen esa responsabilidad pueden variar en función de esos factores y de la gravedad de los efectos adversos de la empresa en los derechos humanos».

El Comentario al Principio Rector 14 establece que:

«La forma en que una empresa comercial cumpla con su responsabilidad de respetar los derechos humanos será proporcional, entre otros factores, a su tamaño. Las pequeñas y medianas empresas pueden tener menos capacidad así como procesos y estructuras de gestión más informales que las empresas más grandes, por lo que sus respectivas políticas y procesos adoptarán formas diferentes. Sin embargo, algunas empresas pequeñas y medianas pueden tener graves repercusiones en los derechos humanos, lo que exigirá la adopción de las medidas correspondientes independientemente de su tamaño. La gravedad de los impactos se juzgará por su escala, alcance y carácter irremediable. Los medios con los que una empresa comercial cumple su responsabilidad de respetar los derechos humanos también pueden variar en función de que realice actividades comerciales a través de un grupo de empresas o individualmente, y en la medida en que lo haga. Sin embargo, la responsabilidad de respetar los derechos humanos se aplica plenamente y por igual a todas las empresas comerciales».

A pesar de las claras referencias en los PNUMA (Programa de la Naciones Únicas para el Medio Ambiente) y el papel que desempeñan en la economía mundial, la importancia de las PYMES y su papel clave en la creación de un cambio de paradigma en la forma de hacer negocios, se ha descuidado en gran medida en el debate sobre las empresas y los derechos humanos [por ejemplo, Sólo más recientemente se está prestando atención al apoyo que necesitan las PYMES para mejorar las condiciones de trabajo y desarrollar relaciones laborales más maduras, como el suministro económico de capital de trabajo para la inversión en condiciones de trabajo y otras prácticas empresariales, así como la formación sobre normas de salud y seguridad en el trabajo

Al mismo tiempo, aunque por formar parte de las cadenas de suministro mundiales, a menudo se exige a las PYMES que integren y cumplan los códigos de conducta de sus socios comerciales, lo que también contribuye al cambio de comportamiento.

Si bien la mayor parte de la orientación a las empresas se adapta mejor a las grandes corporaciones, diversos agentes emprendieron esfuerzos para elaborar materiales y orientaciones dirigidos en particular a las PYMES, con el fin de aumentar la sensibilización, crear capacidad y comprender las ventajas del respeto de los derechos humanos, por ejemplo, la reducción de costos o la retención y atracción del mejor personal o la mejora de la productividad y el rendimiento

La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Reino Unido elaboró guías adaptadas a las necesidades específicas de las pequeñas y medianas empresas: «La Ley de Igualdad: Guidance for Small Businesses» y «Guide to Business and Human Rights». En 2012, la Comisión Europea publicó en todos los idiomas de la UE, «Mi empresa y los derechos humanos»: Guía de los derechos humanos para las pequeñas y medianas empresas». 

Además, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas lanzó la Comunicación sobre el Progreso (COP) para ayudar a las pequeñas y medianas empresas con recursos limitados a divulgar periódicamente los progresos realizados en materia de sostenibilidad dentro de sus posibilidades. En mayo de 2019, Suiza publicó el documento Making Success Sustainable through Responsible Business Conduct: Human Rights Due Diligence of Swiss SMEs. En él se proporciona información para la evaluación de los riesgos en materia de derechos humanos y un panorama general de las medidas necesarias para aplicar la debida diligencia en materia de derechos humanos.